domingo, 9 de junio de 2013

Listas abiertas, listas cremallera e igualdad.

 


  

 El PSOE se encuentra en pleno debate sobre su nuevo modelo de partido. En este sentido, el avance hacia nuevas formas de elegir tanto a los cargos orgánicos como a los candidatos a las diferentes elecciones que impliquen una participación directa de los militantes parece abrirse paso en un camino sin vuelta atrás. La obligatoriedad estatutaria de celebrar elecciones primarias ya casi no se discute, centrando ahora el debate en que modelo se pone en marcha, si se abren a simpatizantes y un calendario concreto. O eso al menos es lo que parece ya que se está barajando la posibilidad de que no haya primarias a las elecciones europeas de 2014, lo que supondría la pérdida de una magnífica oportunidad de recuperar credibilidad frente a los ciudadanos, haciendo lo que decimos. Espero en todo caso que sea la conferencia de octubre de 2013 la que lo decida.



En medio de este debate se encuentra también complementar el sistema de elecciones primarias con el de listas abiertas internas en los procesos de selección de candidatos y en las elecciones a cargos orgánicos. Una vez más tratando de cambiar un modelo de partido y de organización que lo haga más ágil, más fresco y con mejor capacidad de adaptación a un momento en el que la forma de relacionarse entre los ciudadanos y los militantes se ha transformado. Un modelo de partido red que sepa combinar su estructura jerárquica con una organización horizontal y que se extienda más allá de las propias agrupaciones locales hacia toda la energía creativa que hay fuera del partido.
 
Pues cuando todo esto sucede, cuando avanzamos hacia un militante un voto y la posibilidad de abrir opciones de ser candidatos a militantes que no necesariamente deben contar con apadrinaje alguno, surge como propuesta la lista cremallera como instrumento de avanzar en la igualdad entre compañeros y compañeras a la hora de ocupar puestos de responsabilidad institucional. Y a mi modo de entender las cosas, surge a su vez una contraposición entre ambos sistemas. El de listas abiertas y el de listas cremallera.
 
La discriminación positiva tiene una larga tradición a la hora de garantizar la representatividad de las minorías. Desde discriminación positiva para determinadas etnias, como para garantizar la debida representatividad de las mujeres. El PSOE ha sido siempre vanguardia en esta materia alcanzando con el gobierno de ZP su máxima cota legislativa a través de la ley de igualdad, y tiene lógica que la lista cremallera sea una opción que se contemple en esta misma dirección. Sin embargo, es un concepto propio de un sistema de listas cerrado y bloqueado que justamente es el que impide, si su elaboración se realiza como ha venido haciéndose hasta ahora, que las compañeras puedan competir en condiciones de igualdad con los compañeros a la hora de ocupar puestos orgánicos y puestos en listas electorales. La idea es que como el sistema de elaboración de listas está controlado fundamentalmente por compañeros, y tradicionalmente el acceso de las compañeras se veía limitado, hay que garantizar un porcentaje mínimo por sexos e intercalar en el orden de la candidatura.  En este sentido, que se proponga un sistema de lista cremallera lleva implícita la renuncia a un sistema de listas abiertas lo que convierte la propuesta en realidad en un paso atrás en lugar de en un paso adelante. Lo que puede convertir la propuesta en una propuesta envenenada.
 
Sin embargo, un sistema de listas abiertas y desbloqueadas internas garantiza en mi opinión mejor la igualdad entre compañeros y compañeras. Tanto para la elección a cargos orgánicos como en el proceso de selección de candidatos.  Supone ademas un avance importante en el camino de la regeneración interna y hacia un nuevo modelo de partido. Si se regulan unos requisitos mínimos para ser elegibles y la votación se realiza militante a militante, las mujeres tienen plena garantía de ocupar el puesto que democráticamente hayan ganado y el partido conseguirá dar un paso importante en su regeneración y en su camino de sentar las bases de un nuevo modelo de organización.
 


lunes, 3 de junio de 2013

UN PARTIDO RED.




Las redes sociales y los smartphones lo han cambiado todo. La posibilidad de conectar e interactuar en tiempo real con miles de personas, transferir información, datos, opiniones, experiencias directamente sin que haya intermediario alguno, es posiblemente la revolución más importante que se ha producido en siglos. Es un salto brutal. Esto ha traído como consecuencia dos cosas. La primera la eliminación de los intermediarios. Las personas se relacionan directamente con la fuente de aquello que demandan o de aquello por lo que se interesan. Por eso, todas aquellas actividades, profesiones o industrias de la intermediación o han desaparecido o se han tenido que adaptar. Desaparecen las discográficas o se adaptan porque compramos directamente al artista su obra. Desaparecen las tradicionales agencias de viaje porque adquirimos directamente nuestro billete o reservamos un hotel desde nuestro teléfono. No necesitamos un medio de comunicación que intermedie entre la noticia y nosotros, nos informamos directamente en las redes de lo que está pasando en tiempo real. La segunda es la formación de una sociedad red, horizontal y en todas direcciones que fluye a una velocidad vertiginosa y que pone en contacto a los ciudadanos, a los colectivos de manera directa, en tiempo real y sin injerencias de ningún tipo. En consecuencia, la política y los partidos políticos, como las discográficas, como las agencias de viaje o como los medios de comunicación deben saber adaptarse a una sociedad sin intermediarios y en red.



El cambio ha sido tan rápido y tan profundo que a los viejos y obsoletos partidos políticos y a las viejas y obsoletas instituciones democráticas no les ha dado tiempo de adaptarse. Viven ahora en un proceso en el que tratan de entender lo que pasa con una lentitud que les sume en un alto riesgo de llegar tan tarde que ya la sociedad red haya conseguido nuevas formas de canalizar y de organizar la vida social, cultural y política. Es un salto evolutivo. O se adaptan al nuevo medio o simplemente desaparecerán. Y el tiempo va en su contra. La política ha dejado de ser unidireccional. El viejo modelo por el que la comunicación política fluía en una sola dirección. Es decir, desde un político como sujeto activo de la comunicación hacia un ciudadano como sujeto pasivo de la misma. Ese modelo es ya una pieza de museo. Hoy la política es como mínimo bidireccional, entre los políticos y los ciudadanos. Ahora los representantes y los representados se pueden relacionar directamente en tiempo real y diariamente. Esto hasta hace muy poco era imposible. El hecho de poder testar la opinión directa de miles de ciudadanos sobre un determinado tema y poder compartir con ellos el debate hace que los parlamentos parezcan lo que son. Un fósil democrático. Y a los partidos políticos les sucede algo similar.



Este riesgo de desconexión con la sociedad por inadaptación a una nueva realidad afecta a todas estas organizaciones con estructuras verticales y fundamentadas en una relación casi unidireccional entre sus miembros. Especialmente a los partidos políticos y a los sindicatos. Y también a las instituciones democráticas. La sociedad es digital, fluye a velocidad de varios megas, mientras que partidos e instituciones siguen en la era analógica sin fibra óptica ni alta velocidad. Pero son especialmente las organizaciones de izquierda las que más sufren en este nuevo hábitat, las que necesitan adaptarse con más urgencia y rapidez porque un partido de izquierdas, progresista, debe ser siempre más fresco, más moderno, estar siempre enriqueciéndose y nutriéndose de todos los cambios que en la sociedad se van produciendo, y es por eso que el PSOE debe dar este salto rápido y de  manera eficaz. Y en mi opinión mucho de la situación de desconexión del partido socialista en estos momentos tiene que ver con su modelo de organización, del modo de relacionarse internamente sus militantes y sus afiliados con sus cuadros y dirigentes. De la lentitud de sus estructuras que le hacen poco ágil a la hora de adaptarse a los cambios que permanentemente se producen en la sociedad y de la energía de ideas que están surgiendo continuamente en un mundo en constante transformación.

Un ejemplo de obsolescencia. Los debates de los órganos de gestión del partido, ( comités federales, congresos etc ) se realizan a puerta cerrada. Se expulsa en esos momentos de las salas a los medios de comunicación. Esta es una medida de la era analógica en la que no había otro modo de enterarse de las cosas que a través de los medios de comunicación, en la que no existían móviles, ni internet ni redes sociales. Así lo seguimos haciendo sólo que ahora, mientras expulsamos a los medios de estos debates, los propios miembros de esos órganos suben a la red fotos, tuitean con un hastag que acaban de inventar o comentan en Facebook el curso del debate. ¿ No es hora de enterrar esta vieja y anacrónica liturgia de los debates a puerta cerrada en la era de las redes sociales ?. Es sólo un ejemplo.

Como este hay un buen número de prácticas de esa liturgia de la organización a la que hay miedo a refrescar, a ponerla al día y adaptarla a los tiempos y a la sociedad que se supone se quiere dirigir, liderar y transformar. Si no se entiende la sociedad en la que se está difícilmente se puede aspirar a cambiarla. 

Pero la transformación más importante es sobre todo la de convertir a la organización monolítica y jerárquica del PSOE en una organización en red, horizontal, sin perder la estructura que la haga sólida y operativa. Este es el gran reto. Los movimientos sociales así funcionan. Cuando aun existen dirigentes que intentan explicarse el 15M con los viejos esquemas es cuando te das cuenta de lo obsoletos que están. 



Gestionar no ya la militancia sino toda la energía creativa que hay cerca de las ideas políticas del PSOE es el camino. ¿ como es posible que las secretarías de comunicación sean algo prácticamente testimonial en la mayoría de las ejecutivas o que no exista ya un secretaria de redes sociales ?.  ¿ Es posible adaptarse a esta nueva realidad con una estructura que apenas genera debate en su interior entre sus propios miembros cuando estos debaten diariamente sobre todos los asuntos posicionándose ideológicamente a través de sus perfiles en las redes fuera del partido ?. En mi opinión no lo es. El cambio y la adaptación empieza ahí, en inventar nuevas estructuras y adaptar y transformar las viejas, abriéndolas, ampliándolas y se nutriéndolas de las enormes posibilidades que hoy una sociedad en red nos brinda.

domingo, 26 de mayo de 2013

EL PSOE Y EL CONCORDATO. PUNTO FINAL.





Seis días después de la entrada en vigor de la Constitución Española, el 3 de enero de 1979, Marcelino Oreja firmaba en su calidad de Ministro de Asuntos Exteriores, en la Ciudad del Vaticano, un conjunto de acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede que configuran el conocido como Concordato con la Iglesia Católica por medio del cual España regula sus relaciones con esta confesión religiosa. Un acuerdo que vincula a España como estado con el Vaticano y que fue negociado desde 1976 por políticos predemocráticos vinculados a la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. Por lo que, aunque formalmente estamos ante un acuerdo posterior a la Constitución, no lo es desde el punto de vista material. De difícil encaje, salvo por la necesidad de consenso de la transición, con el principio aconfesional consagrado en el texto de 1978. 

El concordato extiende su influencia sobre toda la legislación y compromete internacionalmente la voluntad de España, generando responsabilidad por su incumplimiento. España ha queda así hipotecada por un Concordato, que tan solo puede modificarse con un nuevo acuerdo entre España y la Santa Sede y que no prevé la posibilidad de renuncia o retiro unilateral, siendo nula cualquier ley o disposición normativa de rango inferior contraria a sus disposiciones. Casi cuarenta años después los tiempos, y sobre todo la exigencia de la ciudadanía de la revisión de cualquier privilegio institucional, de un nuevo acuerdo social, hace que esta anomalía de nuestro sistema democrático deba finalizar. Y con ello, y garantizando la libertad de culto de los católicos y de cualquier otra confesión religiosa, separar definitivamente al Estado de la Iglesia.

Privilegios como los que se contienen en ese acuerdo respecto de la educación católica, la inviolabilidad de archivos y registros de la Iglesia, una jurisdicción propia con efectos civiles en materia matrimonial. Ventajas fiscales como la exención en el pago del IBI. Son hoy insostenibles en este clima de cambio y transparencia que la ciudadanía ha impuesto como hoja de ruta a los responsables políticos.

Dicho esto, el PSOE ha sido y es un partido que mantiene entre sus ideas programáticas la laicidad del Estado,  y por tanto favorable a dar por terminado el concordato con el Vaticano. Sin embargo, renunció en su momento a esa idea en favor de algo más importante hace 40 años como era la necesidad de darle a España un periodo largo de paz, libertad y democracia. Y durante los años que ha tenido la responsabilidad de gobernar nunca lo hizo con independencia de la tensión más o menos dura que ha tenido con la Conferencia Episcopal. Especialmente durante el mandato de José Luis Rodriguez Zapatero en asuntos como el divorcio exprés o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero los tiempos han cambiado, los ciudadanos ya han superado esa etapa, y esa anomalía democrática que es el Concordato es hoy por hoy insostenible. Ante esto, el PSOE ha vuelto a reaccionar tarde y mal. Y con una propuesta confusa, que se queda en tierra de nadie, y que le vuelve a desdibujar ideológicamente. Ha amenazado, creo que por tercera vez, con denunciar el Concordato. Pero siempre como una reacción ante la ofensiva ideológica de la derecha española. Esta vez el detonante han sido la revisión de la ley que regula la interrupción voluntaria del aborto y el proyecto de ley educativa del PP que propone recuperar la religión como una asignatura plena en el sistema escolar español. Y esto, estas amenazas ya no sirven. La base ideológica y social del PSOE, en seria crisis de identidad en estos momentos, ya ni cree las amenazas ni las quiere. Por eso, el PSOE no debe amenazar con la denuncia y la revocación del concordato en caso de que los proyectos conservadores del PP continúen su marcha en las cortes. Debe proponerlo sin condiciones. Y con independencia de lo que hagan o dejen de hacer sus rivales políticos. No pude ser una reacción ante una deriva conservadora que ha decidido romper consensos fraguados en la transición cada viernes. Debe ser una apuesta decidida, firme y comprometida. Denunciar el concordato, pase lo que pase, y haga lo que haga la derecha de este país. No volver a amagar sino comprometerse con un estado definitivamente laico cuando los ciudadanos vuelvan a depositar la confianza en el PSOE.   

domingo, 19 de mayo de 2013

BIENVENIDOS AL MONOPARTIDISMO


En España no existe el bipartidismo. No al uso de otras democracias con las que nos podemos comparar. Existe una pluralidad de partidos garantizada en la Constitución y una ley de partidos que igualmente garantiza esa pluralidad. Otra cosa son las leyes electorales que regulan el reparto de la representatividad de los partidos a la hora de convertir sus votos en escaños en el congreso, senadores o concejales en ayuntamientos, que puede discutirse. Canarias es un buen ejemplo. Aunque también podemos hablar de la sobrerepresentación de los partidos nacionalistas. Pero de un tiempo a esta parte la idea de que en España hay bipartidismo y además que es perjudicial para nuestro sistema democrático ha ido cuajando en una buena parte de la ciudadanía. Sin ser cierta esa idea del bipartidismo, podríamos darla incluso por buena si tenemos en cuenta el hecho de que  este periodo político iniciado en la transición en la que ha habido tres partidos distintos que han gobernado el país, y seis presidentes del gobierno, dos por cada uno de esos partidos, ha contribuido a que España haya dado el salto cualitativo en lo social, en lo político y en lo económico más importante de su historia. Más allá de que estamos en un periodo de revisión, de renovación y de inventarnos un modelo que nos de otros treinta años de desarrollo como sociedad sin que lo paguen los de siempre. Es decir, los que menos tienen. Pero dicho esto, es cierto que la idea de que existe un modelo bipartidista en España como dije ha cuajado entre una parte de la ciudadanía, pero sobre todo en una parte de ella que tiene un perfil más progresista, más de izquierdas y más crítico con el tiempo que le ha tocado vivir. Al votante conservador, digamos que esta idea ni le preocupa. Dicho de otro modo, esa idea del bipartidismo está desgastando la potencial base sociológica del PSOE. A ello contribuye que mi partido ha desfigurado su perfil político y que necesita urgentemente volver a definir un espacio público con el que los ciudadanos se puedan identificar en un proyecto de defensa de la igualdad y la justicia social. Sin embargo, dicho esto, esa idea del bipartidismo y de su necesidad de superación, está produciendo un fraccionamiento del voto progresista, una fuga de base social del PSOE hacia otros proyectos que están nutriéndose de ese rechazo a un falso bipartidismo. Por lo que si tenemos en cuenta que en España sólo existe un partido conservador, que abarca todo el espectro de la derecha, desde un centro derecha moderado hasta la ultraderecha más reaccionaria, que a la base social del PP no le preocupa nada si existe bipartidismo, a la que no le espantan los escándalos de corrupción ni el incumplimiento sistemático del programa electoral, llegamos a la conclusión de que esa fuga de base social más progresista que si ha comprado la idea de la existencia del bipartidismo y de su perversidad, beneficia justamente por aplicación de la ley electoral, sobre todo al proyecto conservador de España. Un dato. El PP goza de una mayoría absoluta con menos votos de los que obtuvo el PSOE en las elecciones de 2008. Por eso, y sin eludir la necesidad de que el PSOE encuentre esa nueva alianza con la mayoría social de este país, lo cierto es que quizá, de jugar a la idea de que existe un bipartidismo y que hay que terminar con el, la alternativa que nos quede no sea una pluralidad de formaciones políticas, sino simple y llanamente un monopartidismo de derechas.

martes, 7 de mayo de 2013

PACTO CON LOS CIUDADANOS




Ahora se habla de un gran pacto que salve a este país de una situación social que ha puesto a miles de familias en una situación límite. Ahora si. Justo cuando el Partido Popular después de haber demostrado durante sus años en la oposición carecer del más mínimo sentido de Estado. Ahora que tras haber utilizado su mayoría absoluta como una trituradora de derechos y garantías de los que menos tienen, ( la reforma laboral es un buen ejemplo ) y justo ahora que han tirado la toalla de la lucha contra el desempleo y se sienten incapaces de resolver por si solos esta situación. Ahora que ya no cuela la  matraquilla de la herencia recibida y que desploman en intención electoral, ahora si es tiempo de acuerdos. Tendrían más credibilidad si lo hubieran intentado cuando tenían que haber realizado una oposición distinta. En aquellos tiempos en los que el hoy ministro de economía Montoro decía aquello de que para el Partido Popular mejor que España se hundiera para que el PSOE perdiera las elecciones que luego ellos vendrían a arreglarlo. Es decir, primero el partido, luego los ciudadanos y el país. Que sentido del patriotismo tan raro tiene esta derecha española.



                                             La Diputada Ana Oramas explica lo que Montoro le dijo en una votación durante
                                             el mandato de Zapatero. " Que se hunda España ".

Pero dos no pactan si uno no quiere. Los ciudadanos de este país saben que siempre pueden contar con el PSOE para los grandes pactos de Estado. Incluso cuando estos pactos puedan tener un coste electoral para el partido. En este país solo se llega a acuerdos cuando la derecha está en el poder y cuando el PSOE es generoso desde la oposición. Esto es así y ha sido así en estos 30 años de democracia. Pero al PP le ha faltado tiempo para negar la posibilidad de ni siquiera sentarse a hablar. Han descalificado la primera propuesta que les ha hecho llegar el PSOE yo creo que sin ni siquiera abrir el sobre. ( lo del sobre no va con segundas ). En ese caso, creo que el PSOE debe olvidarse del PP instalado en su bunker de la calle Ginebra, perdón Génova, y buscar un pacto que saque a España de esta situación pero no a lomos de los que menos tienen, que no sea sobre las espaldas de los de siempre. Por eso, mejor un pacto con los ciudadanos, con las familias de este país, con sus pequeños y medianos empresarios, con los profesionales, con los jóvenes emprendedores, con los trabajadores de los servicios públicos como la educación y la sanidad, con los empleados públicos, con la comunidad científica, con las empresas de las energías renovables. En definitiva, un nuevo pacto social que enmiende errores de un modelo económico y político que ha funcionado pero que hay que resetear, y en buena parte demoler e inventar de nuevo. Un pacto entre el PSOE y la mayoría social de este país.

domingo, 27 de enero de 2013

ABRIENDO LISTAS, ABRIENDO PUERTAS.



El PSOE entra en una fase de reinvención, de renovación profunda, y de búsqueda de un modelo de partido que le vuelva a convertir en esa herramienta de cambio social y de garantía de libertades públicas que ha sido durante 130 años de historia. La historia de España, de sus avances y de sus cambios a lo largo de casi siglo y medio no puede entenderse sin la aportación y compromiso de los hombres y mujeres del PSOE, y los que hemos recogido el testigo queremos que así siga siendo para las pximas generaciones. Por eso, ante una sociedad en pleno cambio, en una época en la que vivimos una ofensiva conservadora brutal que ha triturado en apenas año y  medio mucha de las conquistas sociales que se han tardado décadas en fraguar, los ciudadanos exigen al PSOE que se reinvente, que en ciertos aspectos vuelva a beber de sus principios fundacionales, y en otros lidere un nuevo avance social y político en este país. Y así parece que lo vamos a hacer. El partido ha tocado a rebato, ha pedido a sus militantes y a la sociedad en general que se apunte a esta dfiícil pero apasionante tarea de diseñar y firmar un nuevo pacto social entre los ciudadanos y nuestra organización para detener el desguace de libertades y derechos que se está produciendo y salir reforzados de esta crisis que es más ideológica que económica aunque pudiera parecer lo contrario. Asi lo haremos hasta el mes de octubre de 2013 y es por tanto hora de remangarse idelógicamente y de aportar ideas y proyectos.

Hoy quiero exponer una de tantas. De las muchas que quizá puedan reconsiderar la opinión de nuestros votantes y de nuestros ciudadanos sobre nuestra organización, sobre la confianza en los partidos políticos y sobre nuestra jóven democracia.

La democracia que inventamos en los años 70 se ha quedado antigua. Algo que no debe verse como negativo, sino consecuencia de que ha servido a sus fines. La de producir un cambio político y social en España haciéndola vivir su periódo más largo sin conflictos y en democracia de su historia. Perto también ha servido para que los ciudadanos hayan aprendido a vivir en un régimen de libertad, nos hemos hecho adultos desde el punto de vista democrático y ya no nos resultan suficiente las instituciones y mecanismos democráticos que nos dimos cuando nacimos a la libertad. 

LISTAS ABIERTAS INTERNAS.

Mucho se ha dicho y escrito sobre un sistema de elección de nuestros representantes que permita a los electores seleccionar o elegir de forma directa de entre los candidatos de un mismo partido politico en una candidatura electoral sin tener que hacer suya la propuesta de orden o de preferencia prediseñada por el propio partido, o sin tener que elegir sólo entre organizaciones políticas. Dar en definitiva a los electores la posibilidad de que puedan de manera libre expresar su voluntar y formar su propia lista electoral en el momento de votar. Es lo que popularmente conocemos como " listas abiertas ".  

Es curioso que casi todos los partidos, incluido el PSOE, si se le pregunta a su dirigencia si están de acuerdo con avanzar en esta dirección muestren todos casi unámimente su conformidad. Pero, en este rediseño del PSOE quizá habría que plantearse un paso previo, un estadio anterior de participación. Y este punto previo no es otro que la apertura decidida a una mayor participación de sus propios miltantes. Más alla de que poco o nada hemos hecho para avanzar hacia la regulación de las listas abiertas para la elección en comicios a las distitnas instituciones, lo que si es cierto es que lo que pensamos que puede ser bueno para los ciudadanos y para el fortalecimiento de nuestra democracia, debe ser bueno, por coherencia, para los militantes del PSOE y para el partido. Por eso, creo que debe el PSOE avanzar hacia un sistema de listas abiertas interno. Un sistema en el que el militante a la hora de votar las propuestas de listas electorales ( en el PSOE se vota ), o las propuestas a órganos de dirección del partido, pueda seleccionar al compañero o compañera que desee, sin tener que votar una lista cerrada o una " plancha " bloqueada en la que no tenga otra opción que votar si o no a la candidatura en su conjunto. Avanzar hacia un sistema de " listas abiertas internas ". En este sentido algo hemos avanzado con las primarias, pero es insuficiente.

Los mismos males que se achacan a las listas cerradas y bloquedas en la elección que realizan los ciudadanos a las instituciones cabe hacerlas en el ámbito interno del partido. En primer lugar, es una limitación democrática en sus propios términos, impidiendo que el elector, el militante en este caso, pueda expresar de una manera más sólida su volunta de elegir. En segundo lugar, consigue que se cuelen en las candidaturas elegibles que de presentarse en lista abierta, muy posiblemente no conseguirían el apoyo necesario por parte de los electores-militantes, y que se arropan al calor de una candidatura conjunta y cerrada. Esto tiene un efecto perverso y dealentador para el militante, que debe elegir tragando uno o varios sapos si desea o quiere dar su respaldo a una candidatura pero en la que se incluyen compañeros o compañeras a los que no considera los más idóneos. Muchas veces se termina optando por la candidatura menos mala y no por la mejor. Similar a lo que sucede en el ámbito de las elecciones a instituciones democráticas. Ello hace que la vida interna del partido se bloque, que la organización no sea atractiva a nuevas incorporaciones, con la consiguiente pérdida de ideas, o de posible talento que se queda a las puertas de las agrupaciones o que sale huyendo al ver la lucha de fuerzas interna alejada en muchas veces de una lucha de ideas o de programas. Se crea una especie de endemismo de partido  y que se configuren " las familias " internas que se apoyan y arropan para poder obtener un respaldo en las votaciones en asambleas o comités. Asambleas o comités que luego eligen a las dirigencias internas y las candidaturas que presentamos a los ciudadanos. Es un caldo de cultivo optimo para que militantes que desan incorporarse a tareas de resposabilidad interna o externa, vean ineludiblemente la necesidad de incorporarse a una u otra corriente dentro de su propia agrupación o federación. Es dealentador y empobrece al partido como proyecto. Hace además que no siempre los mejores, los que pueden conectar mejor con las preferencias ciudadanas, los que más tienen que aportar, puedan pasar la criba previa del ámbito interno. 

Las listas abiertas internas darían el control del partido de una manera más eficaz a sus miltantes y romperian las cadenas internas de aquellos que o bien tienen que votar una candidatura cerrada o de los que se ven obligados a incorporar en su propia candidatura compañeros o compañeras únicamente por el peso en votos que puedan tener en las respectivas asambleas o comités. Conseguirían animar a muchos compañeros y compañeras a dar el paso hacia ocupar puestos de responsabilidad internos y externos, se abrirían las puertas y ventanas del partido a la sociedad y a ciudadanos que desean participar en política pero que no desean pasar por el calvario de la lucha interna para ello. Lo dicho. Lo que es bueno para los ciudadanos por coherencia es bueno para los militantes, para el partido y para la sociedad en su conjunto. Para introducir elementos que hagan recuperar la confianza de los ciudadanos en la política y especialmente en nuestro partido. Abramos listas, abramos puertas